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  Cuando dejamos de pensar en los haitianos como personas pobres y empecemos a considerarlos como personas emprendedoras y creativas, entonces se abrirá para ellos un nuevo mundo lleno de oportunidades

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   Discurso de D. Michelet Montina en Barcelona el día 14 de Mayo sobre la Reconstrucción de Haití: Desafíos y Oportunidades para la Diáspora haitiana de Europa

   Después del terremoto ocurrido en mi país, dos de mis amigos me han hecho dos preguntas, que a mi parecer, son muy interesantes y que me gustaría exponerles. La primera:

   1) ¿Es este terremoto una maldición que ha caído sobre Haití?

   Le he dicho a mi amigo que no se trata de ninguna maldición, sino que el terremoto tiene una explicación geológica muy simple. Haití está situado encima de una falla, que es la zona donde confluyen dos placas tectónicas, y debido al movimiento de estas placas en cualquier momento se puede producir un terremoto. En España también hay terremotos, sobre todo en la zona de Andalucía y de Canarias, pero la diferencia es que aquí a la hora de construir se tiene en cuenta esto y se respetan las normas antisísmicas que evitan muchos daños.

   Aunque mucha gente no lo sepa o no lo recuerde, Haití ya ha sufrido otros grandes terremotos. En el siglo 18, Puerto Príncipe también fue destruido por un terremoto y en el siglo 19 fue Cabo Haitiano, el departamento más rico del país, el que sufrió graves daños. Haití es una tierra de terremotos y de huracanes, pero muchas veces la propia historia política han hecho olvidar estos fenómenos naturales y ha tenido incluso un efecto más devastador que ellos.

   La historia política de mi país ha sido dura. Después de la independencia de Haití, Francia impuso al país una deuda injusta que inicialmente ascendía a 150 millones de francos oro, lo que hoy en día equivaldría a más de 21 mil millones de euros. Esta deuda fue pagada a cambio del reconocimiento de nuestra libertad e independencia, impidiendo que mi país pudiera desarrollarse.

   Desgraciadamente hay mucha gente que habla de la maldición de Haití porque la imagen que siempre se da sobre mi país es de un país tenebroso, en el que sólo hay violencia y miseria. Se ha olvidado, o más bien, se ha hecho olvidar la verdadera imagen del pueblo haitiano, un pueblo lleno de fuerza y coraje. La diáspora, haitianos y haitianas que viven fuera del país, tenemos la responsabilidad de enseñar al mundo nuestra verdadera cultura para que la visión de nuestro país cambie radicalmente.

   La segunda pregunta que me han hecho es:

   2) ¿Por qué tanto la revolución americana como la francesa han conseguido crear condiciones de desarrollo para los americanos y los franceses, y sin embargo no ha sido así en el caso de Haití?

   En cada acontecimiento de la historia se esconden la guerra de clases, y la lucha entre la dominación y la rebelión.

   Conocer los acontecimientos de la revolución de los esclavos negros de Haití es indispensable para entender la conexión entre la miseria actual y el proceso de expropiación que se ha desarrollado en el país desde el siglo XV, destacando la importancia que tuvieron las colonias en el desarrollo del capitalismo y posteriormente del imperialismo. Comprender la historia de la revolución haitiana nos permite analizar, en una de sus formas más crudas, como la usurpación violenta ha sido y es la fuente de enriquecimiento y de acumulación de las clases dominantes.

   La Revolución Haitiana (1791-1804) ha sido un hecho inédito y jamás repetido en la historia. No se caracteriza por ser una de revolución burguesa, como indican muchos historiadores basándose únicamente en las características de la época. Pues la inexistencia de una burguesía desarrollada en Haití, explica suficientemente su incapacidad para desempeñar el rol dirigente que sí cumplió en Francia en 1789. Además, la Revolución francesa no estableció un sistema de producción que permitiera poner fin a la Esclavitud, sino que más bien la Esclavitud fue uno de los pilares fundamentales para el posterior desarrollo del capitalismo y del estado del bienestar.

   La Revolución haitiana fue sin embargo una revolución anticolonial y antiesclavista en el marco de la lucha por la liberación nacional y social. La Revolución Haitiana fue silenciada por la historia occidental, porque dados sus supuestos, esta revolución tal como ocurrió, era impensable. La manera de silenciar esta revolución fue mediante la imposición de una deuda, que ya hemos comentado antes impidió el desarrollo de Haití.

   Por eso hoy en día los jóvenes haitianos debemos inspirarnos en nuestra revolución, que fue una lucha social por la liberación de la esclavitud, con el fin de recabar la confianza necesaria para ser nuestros propios libertadores de la pobreza, la miseria, la marginalización y del paradigma que nos ha hecho vivir de la caridad de otros durante tantos años.

 Me gustaría hacer unas propuestas:

   1) La creación de una sociedad de garantía y financiación asociada al Ministerio de Comercio e Industria que tuviese como finalidad proporcionar financiación y garantía a las pequeñas y medianas empresas. Esta sociedad podría compartir el riesgo al 80% con las instituciones financieras acreditadas, tales como los bancos. El estado avalaría a las pequeñas y medianas empresas para poder conseguir prestamos de las instituciones financieras que se verían a su vez respaldadas frente al impago de los mismos.

   2) La creación de una sociedad de garantía y de crédito asociado al Ministerio de Agricultura que tendría como finalidad facilitar la inversión y la circulación de recursos en el mundo rural, lo que permitiría aumentar la productividad del campo, crear empleo y crear empresas que generarían nuevas oportunidades de ingresos.

   Con el esfuerzo y el apoyo del gobierno se podrían desarrollar programas de ayuda al desarrollo de las actividades agrícolas, ganaderas, avícolas y pesqueras con el fin de fomentar la autosuficiencia alimentaría del país.

   Haití se encuentra entre los países con una de mayor desigualdad en la propiedad de la tierra. La mayoría de los haitianos depende de los ingresos de la actividad agrícola, por lo que es necesario una reforma agraria que parta de la equidad y la eficiencia económica.

   3) La creación de una sociedad de inversión y desarrollo asociada al Ministerio de Economía con el objetivo de mejorar y crear múltiples servicios financieros como préstamos, garantía, seguros de crédito y servicio de asistencia técnica para pequeñas y medianas empresas haitianas dedicadas a la exportación.

   Los haitianos nos hemos dado cuenta de que vivir de las ayudas no es una buena opción, pues es equivalente a vivir sin dignidad y sin personalidad. Por eso queremos trabajar para tomar las riendas de nuestro futuro y de nuestro destino. Para alcanzar este objetivo debemos diseñar una estrategia que nos permita ser libres y autosuficientes. Tenemos que tener presente que la libertad sin igualdad no tiene sentido y que la democracia sin bienestar para la gente no es más que una palabra vacía y un engaño para hacer creer a la gente que forma parte de un proyecto cuando realmente no se cuenta con ellos.

 

 Discurso de D. Michelet Montina en Bilbao el día 24 de Junio sobre los movimientos sociales en Haití

    Lo primero de todo quiero agradecer a Cristina Núñez de la ONG Ingeniería Sin Fronteras del País Vasco por la invitación que ha hecho a la ONG Hispano-Haitiana para el Desarrollo Industrial y Comercial de Madrid, de la que soy presidente, para hablar hoy sobre los movimientos sociales en Haití.

     Los primeros movimientos sociales surgen a partir del 14 de Agosto de 1791, cuando un grupo de esclavizados liderado por el sacerdote de vudú Boukman se reunieron en el Bosque Caimán y proclamaron un juramento para acabar para siempre con la opresión y la esclavitud.

   Haití ha sido la colonia más productiva de la historia de América. En su territorio se explotaba hasta la extenuación a más de 400.000 africanos que trabajaban en las plantaciones de caña para proveer de azúcar a la creciente clase burguesa europea. Esta extraordinaria maquinaria de producción funcionaba gracias al fomento de las guerras en África, al secuestro de los africanos cautivos y a un sistema de producción que desconocía por completo la palabra humanidad. La extrema crueldad a la que eran sometidos en los campos azucareros hacia que la esperanza de vida de los secuestrados a partir de su llegada a América fuera de apenas ocho años.

   El historiador James nos recuerda que quienes sobrevivían a una vida de brutalidad constante, de dieciocho horas de trabajo diarias, de continuos malos tratos, de sádicos abusos, de la separación de su familia, de mutilaciones, de humillaciones de toda clase, eran en ocasiones, en pago a una vida de entrega, devorados por mastines en plazas publicas montadas al efecto para deleite morboso de las clases altas. Las personas mayores o los impedidos también acababan entre las fauces de perros entrenados para comer carne humana.

      La revolución de principios del siglo XIX fue un acontecimiento muy importante en la historia del mundo. La revolución haitiana ha sido quizás la única revolución con éxito dirigida por esclavos. Los esclavos organizados en grupos vencieron al ejército más potente de la época, el ejército de Napoleón, a pesar de las condiciones adversas. Ese triunfo revolucionario fue un paso muy importante para tratar de mundializar y globalizar los Derechos Humanos, porque hasta ese momento cuando se hablaba de Derechos Humanos, se hacia referencia exclusivamente a los derechos de los europeos, ya que las poblaciones indígenas, las poblaciones negras y las poblaciones asiáticas carecían de derechos.

   El éxito de la revolución en Haití permitió iniciar el proceso de universalización de los derechos humanos, y fue un paso muy importante para el desarrollo de la modernidad. Sin embargo, la revolución haitiana no fue aceptada, porque entraba en conflicto con los intereses de los imperios de la época, que utilizaban la esclavitud como mecanismo de enriquecimiento, de manera que la esclavitud siguió siendo legal hasta finales del siglo XIX, casi un siglo después de la revolución haitiana. Las potencias imperiales de la época rechazaron esta revolución, no aceptaron a Haití, e impusieron a Haití una deuda, denominada "la deuda de la independencia", y que fue utilizada como el mecanismo de reinserción forzada de la economía haitiana en la economía mundial.

   Eso tuvo un impacto devastador sobre la construcción del país, pues tuvimos que pagar durante más de un siglo una deuda muy costosa, y que representaba en la época casi el presupuesto total anual de la potencia económica más importante de entonces, Francia.

   Desde el inicio de la República independiente de Haití, los dirigentes tuvieron una clara visión sobre su misión de propagar su espíritu revolucionario y antiesclavista, por lo que apoyaron incondicionalmente a Simón Bolívar. Tras su estancia de varios meses en Haití recibió un apoyo muy importante, que se materializó en el aporte de barcos, hombres y armas. Cuando Bolívar abandonó Haití, el Presidente Petion le dijo: "No te estamos reclamando nada para pagar esta deuda, lo único que tienes que hacer es que cuando liberes un país en el Continente, también liberes a todos sus esclavos".

 

 

 

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